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lunes, enero 07, 2008

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Hace casi un mes que no posteo nada. De hecho, hace casi un mes que mi actividad en internet ha bajado considerablemente. En primera por el trabajo, estas últimas semanas he estado fuera de la oficina en lo que llamámos, por alguna extraña razón, trabajo de campo. Y como bien sabrás, estimado lector, en campo no hay computadoras. Parte de este trabajo ha sido nocturno, y al terminar la jornada (a eso de las 6 de la mañana), lo único que quieres es llegar a casa. Ni ganas de prender la pinche computadora. Luego vinieron las fiestas y las visitas a la familia. 3 desvelos seguidos, viajes de 8 horas en autobús, cenas que preparar... vaya fin de año. Hoy regreso a la oficina, lo que me permite actualizar este blog y contestar algunos correos pendientes.

He visto poco cine en estos días, en cambio casi termino la segunda temporada de Twin Peaks (qué cosa tan friki, no dejo de sorprenderme al pensar que en México la pasaron en tv abierta y por canal 5). Sobre música he estado escuchándo Rockabilly y psychobilly -Reverend Horton Heath; The Meteors; The Cramps; etc-, algo de jazz vocal -Blossom Daery; Sarah Vaughan; y Nina Simone-, y sobre todo pop español. Por cierto, ayer en la lagunilla me encontré el DVD doble de "La época de oro del pop español" Wow, hubo momentos en que casi lloro de emoción (al ver a Alaska y los pegamoides; al ver a los Hombres G; al ver a Danza invisible). No me atrevo a decir que fue una época mejor porque entonces yo era un niño, pero puedo decir que se ve que lo pasaban bomba. Cosa nada fácil. A proposito, los grupos en los que me hubiera gustado tocar son precisamente los que me dan la impresión de que eran divertidos, de que se divertían tocando, que era un gozo. Qué chingón ser un Violent Femme, un Beatle (quizá uno de los mejores trabajos que hombre alguno pudiera tener en esta vida), uno de los Luthiers, o de XTC; en cambio que hueva tocar en Pink Floyd, en Joy division, en Police, en The Cure, en Radiohead, en Metallica, en The Smiths, en Oasis. Depresiones, peleas, egos desproporcionados... Cuando uno escucha las historias de lo que hacían en el estudio de grabación, sobre sus relaciones interpersonales, etc, da la impresión de que su "trabajo" era incluso menos divertido que el mío (cosa muy cabrona), a veces me los imagino despertándo por la mañana, odiándo la hora en que aceptaron ese empleo, diciéndose que nunca más volveran a soportar a los patancetes de Robert Smith, Morrissey, Noel Gallagher, Sting, Ian Curtis o Roger Waters. ¿Quién dijo que ser rockstar era fácil?

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