No todos los que me conocen saben que escribo. Algunos lo han descubierto gracias a mis descuidos, y otros más vía chismes y rumores, aunque procuro no confirmar sus sospechas. En la oficina, donde traer contigo un libro que no sea el
Código Da Vinci o
Conversaciones con Dios es suficiente
para generar desconfianza, es donde he estado más expuesto.
No falta quien viene al cubículo con cualquier pretexto y, tomando el libro de cabecera en turno (en este momento
Felices como asesinos, de
Gordon Burn), que por lo regular pongo sobre el montón de hojas para reciclaje que adorna la esquina izquierda de mi escritorio, me pregunta tras analizar conciensudamente la portada
-¿Qué onda Rodo, qué tal está este libro?
-Bien -suelo responder, sin mostrar el menor entusiasmo
-Se ve interesante, luego me lo prestas, ¿si?
-Claro, cuándo quieras...
Es cierto, soy un vil mentiroso. No sólo no les presto el libro, sino que además hago todo lo posible porque no se vuelva a tocar el tema. Pero además, si alguien menciona lo
leído que soy, digo que es sólo un pasatiempo, que así como otros ven el programa de Anal Ramones o los partidos de fútbol de la jornada, yo leo... Lo mismo sucede si me piden que les recomiende una lectura para sus hijos,
-Pues no sé -suelo decirles- puedes comprar El Principito, o cualquiera de los de Harry Potter, dicen que están buenos...
Ni se diga cuando sale el tema de la escritura:
Oye, Rodo, me dijeron que ganaste un premio...
Ya me enteré de que escribes y tienes un libro...
Con qué eres poeta...En esos casos mis respuestas se vuelven afiladas, irónicas. Es entonces cuando entiendo por qué me rodean los comentarios tipo:
Ese wey es bien mamón, se cree mucho, te contesta re feo...Pero no creas todo lo que escuchas. Tú también conoces a la perfección lo que se dice sobre
los escritores.
Es como si me preguntaran
¿Es cierto que crees en los Reyes Magos?
¿Votaste por el Peje?
¿Eres gay?
pero sobretodo:
¿Si eres tan inteligente qué haces aquí?Imposible ignorar el
tonito entre burlón y de lástima.
¿Qué eso es consecuencia del nivel cultural de los
profesionistas -en este caso ingenieros- en nuestro país?
Sí.
¿Qué la mayoría de intelectuales por cuales que conoces son en el mejor de los casos una caricatura?
También es cierto.
Pero no por ello puedo evitar desconfiar de quienes se presentan a sí mismos como escritores, sobre todo si la connotación que dan al termino va llena de esa petulancia: escritor = inteligencia = talento = creatividad = persona culta = mejor persona... etc, etc.
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